Citrato de magnesio y potasio: para qué sirve, cómo tomarlo y cuándo conviene

Si has llegado aquí es porque te suena el típico combo: citrato de magnesio y potasio para calambres, cansancio, rendimiento o incluso para dormir mejor. Y lo normal es que te hayan saltado dos dudas al instante: “¿se pueden tomar juntos?” y “¿cuál es la mejor hora?”.

Te voy a contar lo que a mí me ha funcionado y cómo lo entiendo (sin humo), separando lo importante: qué son, para qué sirven, cómo organizarlos en el día, cuándo conviene ir con más cuidado y cómo apoyarlo con comida real. Spoiler: no suele ser “magia”, pero cuando lo encajas bien en tu rutina, se nota.


Qué son el citrato de magnesio y el citrato de potasio (y por qué “citrato”)

El magnesio y el potasio son minerales esenciales. “Esenciales” significa que el cuerpo los necesita sí o sí para funcionar bien, pero no los fabrica: los tienes que obtener de la dieta (y, a veces, de suplementos).

  • Magnesio: participa en un montón de procesos relacionados con energía, sistema nervioso, músculos y metabolismo.
  • Potasio: es clave para la función muscular y nerviosa, y para el equilibrio de líquidos/electrolitos (muy importante si sudas o entrenas).

Ahora, lo de “citrato” se refiere a la forma química del suplemento: el mineral va unido al ácido cítrico (como “sal” de citrato). En la práctica, muchas personas eligen el citrato porque suele ser una forma bastante soluble y, a nivel digestivo, hay quien la tolera bien… aunque con el magnesio hay un matiz importantísimo: si te pasas, puede soltarte el intestino.

A mí me gusta explicarlo así: el “citrato” no es un superpoder, pero sí una forma común y práctica de suplementar cuando quieres algo que se disuelva fácil y sea sencillo de tomar (polvo o cápsulas, según el producto).

Diferencias rápidas frente a otras formas (sin volverte loco)

No hace falta memorizar todas las formas de magnesio y potasio del universo, pero sí entender esto:

  • Hay formas que la gente nota “más suaves” y otras que se sienten más en el intestino.
  • El citrato de magnesio, en particular, tiene fama de ser útil si buscas también apoyo digestivo (y por eso mismo puede dar diarrea si no lo toleras bien).

¿Se pueden obtener solo con la dieta?

Sí, y de hecho es el mejor “suelo” sobre el que construir:

  • Si tu dieta es baja en verduras, legumbres, frutos secos, tubérculos y frutas, es más fácil ir corto.
  • Si entrenas y sudas mucho, o estás con estrés y duermes regular, es más fácil notar “síntomas típicos” (luego te los enumero).

Yo, antes de obsesionarme con suplementos, siempre miro primero si estoy cubriendo lo básico con comida real. Y cuando lo cuido, el suplemento deja de ser “un salvavidas” y pasa a ser un ajuste fino.


Beneficios más comunes del “dúo” (sin humo)

Magnesio y potasio suelen llamarse un “dúo dinámico” porque se complementan en procesos relacionados con energía, función muscular y equilibrio interno. No es que uno “anule” al otro por defecto; más bien, cada uno aporta una pieza distinta.

En general, cuando la gente busca citrato de magnesio y potasio, suele estar en uno (o varios) de estos escenarios:

  • Calambres musculares (sobre todo si entrenas, sudas o vienes de rachas de mucha actividad).
  • Cansancio/agotamiento o sensación de “batería baja”.
  • Sueño regulero o estrés (más asociado al magnesio).
  • Digestión lenta/estreñimiento (ojo: aquí el magnesio puede tener un papel, pero hay que hacerlo con cabeza).

Y también aparece un punto que se repite muchísimo: cuando estás bajo en estos minerales, a veces se notan señales como calambres, palpitaciones o esa sensación de fatiga que no sabes de dónde viene. No es diagnóstico de nada por sí solo, pero sí una pista para revisar hábitos, dieta… y, si procede, consultar.

Magnesio: descanso, estrés y digestión (lo que yo noté)

Mi experiencia con el citrato de magnesio es bastante clara: si lo uso con intención de descanso, me encaja más en la tarde-noche. Cuando lo he tomado más cerca de la noche, lo he notado como “bajar revoluciones” (especialmente en épocas de estrés). Y si lo uso con objetivo digestivo, ahí el cuerpo te da feedback inmediato.

El aprendizaje número uno fue este: la dosis/tolerancia importa. A mí, si me paso, lo noto rápido porque el intestino se me “acelera”. Y en vez de forzar, lo que hago es ajustar (ahora te cuento cómo, sin jugar a ser médico).

También me gusta ligar el magnesio al ritmo día-noche: no es que sea mágico, pero tiene sentido usarlo alineado con tu objetivo (energía vs descanso). Ese enfoque me ha ayudado a no tomarlo “porque sí”.

Potasio: calambres, músculo y electrolitos (mi punto clave)

El potasio lo asocio muchísimo al mundo de electrolitos. Si entrenas, sudas o haces deporte de forma constante, pierdes sales y minerales. Y ahí el potasio tiene todo el sentido del mundo como pieza para función muscular.

En mi caso, cuando priorizo potasio (no solo con suplemento, también con alimentos), noto que los calambres bajan o se vuelven menos frecuentes. No lo vendo como una promesa universal, pero sí como una relación muy típica: si tu cuerpo va “seco” de electrolitos, el músculo se queja.

Y ojo, esto no significa “más siempre es mejor”. Con potasio hay que ser especialmente prudente si hay condiciones médicas (por ejemplo, problemas renales) o medicación que pueda alterarlo. Más abajo lo dejo muy claro.


¿Se pueden tomar juntos?

Aquí viene la confusión clásica, y te la resuelvo con una distinción que a mí me cambió la película:

  • Tomarlos el mismo día: normalmente, sí.
  • Tomarlos a la vez (misma toma exacta): yo prefiero separarlos, sobre todo si el objetivo es optimizar tolerancia y rutina.

¿Por qué separarlos? Por dos motivos prácticos:

  1. Digestión/absorción: si te metes varios minerales juntos, hay personas a las que el estómago se les pone tonto o sienten que “no les sienta igual”. Separar suele ser más amable.
  2. Objetivo y timing: el magnesio muchas veces lo quieres más cerca de descanso (o al menos en la segunda mitad del día), y el potasio te encaja más por la mañana o alrededor de actividad.

Yo lo resumo así: no lo vivo como “prohibido”, lo vivo como “mejor organizado”.

Juntos en el mismo día vs juntos en la misma toma (aclaración clave)

Si alguien te dice “no se pueden tomar juntos”, normalmente lo que quiere decir (bien explicado) es: “no los mezcles en el mismo momento si quieres aprovecharlos bien y evitar molestias”. Y eso tiene sentido como recomendación práctica.

En mi rutina, una toma de electrolitos, todos juntos, me ha resultado más cómodo y consistente. Y cuando algo es más fácil de mantener, suele funcionar mejor a largo plazo.

Señales de que quizá te conviene separarlos (según mi experiencia)

  • Te cae pesado al estómago cuando mezclas suplementos.
  • Notas “bajón” o mareo si tienes la tensión naturalmente baja (aquí hay que ser prudente).
  • Con el magnesio, notas que el intestino se altera: a mi no me pasa, pero si si ahí prefiero no añadir más cosas en la misma toma.

Cómo tomar citrato de magnesio y potasio (guía práctica)

Antes de nada: no voy a darte una “receta” de dosis cerradas, porque eso depende de producto, persona, dieta, actividad y salud. Pero sí te puedo dar una forma práctica de organizarlo que suele ser lo que la gente de verdad necesita.

Horarios recomendados según objetivo (mañana/noche)

Opción A (la más simple):

  • Potasio: por la mañana (con desayuno o primera comida).
  • Magnesio: en la tarde-noche, especialmente si buscas descanso.

Opción B (si entrenas y sudas bastante):

  • Potasio: por la mañana y/o en la franja alrededor del entreno (según tolerancia y lo que indique el producto).
  • Magnesio: en la tarde para apoyar recuperación y “bajar revoluciones”.

Opción C (si tu objetivo es digestión/estreñimiento):

  • Aquí el magnesio puede jugar un papel, pero yo lo haría con mucho más cuidado y sin mezclarlo todo en la misma toma. Si tu intestino es sensible, menos es más.

Yo aprendí que lo importante es que tu rutina sea sostenible. Si lo haces demasiado complejo, lo abandonas.

La “tolerancia digestiva” del magnesio (qué hago yo si me paso)

Esto es clave: con citrato de magnesio, hay gente que nota un punto donde el cuerpo dice “hasta aquí”. En mi caso, si noto que se me afloja el intestino, lo interpreto como señal de que me he pasado para mí.

Lo que hago:

  • Vuelvo a una cantidad menor (la que no me da molestias).
  • Lo separo de otras cosas.
  • Y si lo estaba usando “por sueño” pero me estaba sentando regular, lo muevo de hora o lo reviso con un profesional.

Nada de “forzar” porque eso solo te lleva a abandonar.

Ideas de rutina simple (sin volverte loco)

  • Rutina 1 (básica): potasio en desayuno + magnesio después de cenar.
  • Rutina 2 (deporte): potasio por la mañana + magnesio a media tarde/noche.
  • Rutina 3 (sensibilidad digestiva): separar más las tomas y priorizar primero alimentos ricos en ambos minerales.

Y un truco simple que a mí me ayuda: si lo tomas con comida, suele sentar mejor (dependiendo del suplemento). Si con comida te sienta mejor, ya tienes una victoria.


Precauciones e interacciones (para hacerlo con cabeza)

Esta parte es la que más diferencia un artículo “serio” de uno que solo vende el suplemento.

Consulta con un profesional (médico/farmacéutico) si:

  • Tienes problemas renales (aquí el potasio es especialmente delicado).
  • Tienes enfermedad cardiovascular diagnosticada o estás con medicación para tensión/ritmo cardíaco.
  • Estás embarazada o en lactancia (por prudencia, siempre).
  • Eres menor de edad y quieres suplementar de forma habitual (mejor con supervisión).

Además, si tomas medicación, suele ser buena idea separar minerales de ciertos fármacos (por ejemplo, algunos antibióticos o medicación tiroidea) porque pueden interferir en la absorción. Como regla práctica y prudente, yo tiendo a dejar un margen de horas entre medicación y suplementos minerales, y si tengo dudas, lo consulto en farmacia.

También hay un punto importante: si tiendes a tensión baja, o notas mareos, no me pondría a mezclar suplementos “a lo loco”. Primero revisaría hidratación, comida, descanso… y si vas a suplementar, hazlo con acompañamiento.

Mi filosofía aquí es simple: suplementar no debería darte problemas. Si te da problemas, no es “aguantar”, es ajustar o parar y revisar.


Alimentos ricos en magnesio y potasio (para apoyar el suplemento)

Aquí viene lo que a mí me funciona incluso más que el suplemento: convertirlo en hábitos de comida.

Ricos en potasio:

  • Aguacate
  • Plátano
  • Patata/boniato
  • Legumbres (lentejas, garbanzos)
  • Verduras de hoja (espinaca, acelga)

Ricos en magnesio:

  • Frutos secos (almendras, anacardos)
  • Semillas (calabaza, sésamo)
  • Cacao puro
  • Legumbres
  • Verduras de hoja

Y ahora lo práctico: combinaciones fáciles que meto yo en el día a día:

  • Bowl de yogur + plátano + semillas.
  • Ensalada potente con hojas verdes + legumbres + aguacate.
  • Crema de verduras + un plato de legumbres.
  • Patata/boniato como base de comida post-entreno (si entrenas).

Cuando hago esto, el suplemento se vuelve “opcional” o más estratégico. Y para mí eso es un win: menos dependencia y más control.


Preguntas frecuentes sobre citrato de magnesio y potasio

¿Puedo tomar citrato de magnesio y citrato de potasio el mismo día?

Normalmente sí, a mí me funciona mejor juntos, tambien puedes separarlos en distintas tomas.

¿Pasa algo si los tomo a la vez?

No siempre “pasa algo”, pero si buscas optimizar tolerancia y rutina (y evitar molestias), suele ser más práctico no tomarlos en la misma toma.

¿Cuál es la mejor hora para el citrato de magnesio?

Depende del objetivo. Si buscas descanso, suele encajar mejor en tarde-noche. Si lo quieres “más funcional” (por ejemplo, en periodos de estrés), hay quien lo usa antes, pero yo priorizo cómo me sienta.

¿El citrato de magnesio puede dar diarrea?

Sí, puede pasar si te pasas o si eres sensible. A mí me sirve como “señal” para bajar la cantidad o ajustar la hora.

¿El potasio ayuda con los calambres?

Muchas personas lo buscan por eso, sobre todo si entrenan y sudan. A mí me ha encajado como parte del combo “electrolitos + hábitos” (hidratarme, comer bien, descansar).

¿Puedo tomarlo si tomo medicación?

Aquí prudencia: algunos minerales pueden interferir con la absorción de ciertos fármacos. Yo lo que hago es separarlo por horas y consultarlo con un profesional si estoy con medicación.

¿Esto sustituye una buena dieta?

No. Para mí, la base es comida real. El suplemento es un “ajuste”.

¿Y si soy menor de edad?

Mejor hablarlo con un profesional de salud, especialmente si lo quieres usar de forma habitual o por un síntoma concreto.


Conclusión

El citrato de magnesio y potasio tiene sentido cuando lo entiendes como lo que es: un apoyo para cubrir o ajustar minerales que participan en energía, músculo, descanso y equilibrio interno. En mi experiencia, lo que más marca la diferencia no es “tomarlo porque sí”, sino:

  • tener claro el objetivo (calambres, sueño, digestión, deporte),
  • separar tomas para que siente bien, si te sienta mal juntos,
  • y sostenerlo con alimentación y hábitos.

Si lo haces así, suele ser más fácil, más seguro y más útil.

Preventa: Citrato de magnesio

Si después de leer el artículo te apetece probarlo, puedes apuntarte a la preventa de nuestro Citrato de magnesio (Energy Mode).

👉 Apúntate aquí a la preventa:

Al apuntarte, te avisaremos en cuanto esté disponible y tendrás acceso prioritario a las primeras unidades (y a cualquier ventaja de lanzamiento, si la activamos).

Nota: Esto no sustituye consejo médico. Si estás con medicación o tienes alguna condición de salud, consúltalo antes con un profesional.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carrito de compra