Glicina: qué es, para qué sirve y cómo tomarla (sin complicarte)

Hoy hablamos de un aminoácido que quizás no conoces pero que tiene un gran impacto en tu salud y envejecimiento: la glicina. Descubierta en 1820, es un aminoácido condicionalmente esencial (ahora te explico esto sin jerga) y juega un papel clave en la síntesis de colágeno, una de las piezas estructurales más importantes de tu cuerpo.

Y ojo, que no es “solo colágeno”: también aparece en conversaciones sobre descanso, antioxidantes (glutatión) y hasta “por qué sabe dulce”. A mí, de hecho, lo primero que me llamó la atención cuando la probé fue justo eso: tiene un sabor dulzón y una textura tipo cristalitos.


¿Qué es la glicina (y por qué se habla tanto de ella)?

La glicina (también llamada glicocola, abreviada Gly o G) es uno de los aminoácidos que forman las proteínas. Es famosa por dos motivos:

  1. Es el aminoácido más pequeño y el único de los 20 proteogénicos que no es quiral (dato friki, pero explica por qué se menciona tanto en bioquímica).
  2. Tiene un vínculo fuerte con estructuras clave del cuerpo y con el sistema nervioso: en el SNC actúa como neurotransmisor inhibidor (especialmente en médula espinal, tronco cerebral y retina).

Un poco de historia: se aisló por primera vez a partir de la gelatina en 1820 por Henri Braconnot, y el nombre se relaciona con su idea de “dulzor”.

Y aquí viene lo práctico: aunque el cuerpo puede sintetizar glicina a partir de otros compuestos (por ejemplo desde serina, en rutas metabólicas), muchas personas llegan a este tema por una pregunta sencilla: “Vale, ¿y para qué me sirve en la vida real?”.


¿Para qué sirve la glicina? Beneficios con sentido (sin humo)

1) Colágeno: estructura, piel y articulaciones

La glicina es necesaria para la síntesis de colágeno. En fuentes divulgativas se menciona que producir colágeno puede implicar un gasto elevado de glicina (incluso “más de 15 g/día”), lo cual ayuda a entender por qué se la relaciona tanto con este tema.

En la práctica, la idea útil es esta: si tu objetivo es cuidar tejidos conectivos (piel, tendones, articulaciones), la glicina aparece como “materia prima” importante. Y aquí entra un matiz que me gusta mucho: tomar colágeno no garantiza que “llegue colágeno” tal cual, porque al final se digiere en aminoácidos. Por eso mucha gente se fija en aportar aminoácidos relevantes.

2) Antioxidantes: glutatión

La Clínica Universidad de Navarra destaca que la glicina participa en la producción de glutatión, una molécula antioxidante clave.

Traducción a idioma humano: si piensas en “defensas internas” frente al estrés oxidativo, el glutatión es un nombre que sale muchísimo… y la glicina es una de sus piezas.

3) Digestión y metabolismo (sales biliares y glucemia)

Según la CUN, la glicina participa en la síntesis de sales biliares (importantes para digerir y absorber grasas) y puede contribuir a la homeostasis de la glucosa, lo que se menciona como potencialmente útil en resistencia a la insulina.

Aquí mi enfoque sería prudente: esto no significa que sea un “suplemento para la diabetes”, pero sí explica por qué aparece en artículos de metabolismo.

4) “Sabe dulce” y se usa como endulzante

Algunas páginas de suplementación remarcan su sabor naturalmente dulce y su uso como alternativa para endulzar sin azúcar añadido.

Y aquí meto experiencia realista: sí, sabe dulzón. No esperes “azúcar”, pero si la pruebas, lo notas.


Glicina para dormir: lo que se sabe y lo que puedes esperar

Si hay un motivo por el que “glicina” se busca tanto, es este: glicina para dormir.

La Clínica Universidad de Navarra recoge que puede ayudar a conciliar antes, mejorar el sueño profundo y reducir fatiga diurna, y menciona como mecanismo propuesto la reducción de la temperatura corporal central, algo que encaja bastante con cómo funciona el inicio del sueño.

Ahora, versión “sin venderte magia”:

  • No suele ser un suplemento de “me lo tomo y me noquea”.
  • Lo normal es que el efecto (si aparece) sea más tipo: me dormí algo más fácil y al día siguiente me noté más despejado.
  • Y suele notarse más en gente con peor descanso de base (esto también lo sugieren muchos enfoques de suplementación y divulgación).

En mi caso, cuando la usé para el descanso, lo que mejor me funcionó fue hacerlo simple: una toma antes de dormir, sin mezclarla con mil cosas nuevas el mismo día. Y un detalle tonto pero práctico: en agua a veces queda rara, así que puedes mezclarla en yogur, kéfir o un batido porque se “camufla” mejor (y el sabor dulce deja de molestar).


Cómo tomar glicina: dosis orientativas y formas (con cabeza)

Aquí voy directo a lo útil, citando una fuente sanitaria:

La CUN indica que la dosis depende del objetivo:

  • Para mejorar el sueño: 3–5 g de glicina en polvo antes de acostarse.
  • Para soporte articular (con colágeno): 10–15 g diarios, en combinación con colágeno.
  • Para función antioxidante: 3–5 g al día.

Y añade que se encuentra en polvo, cápsulas o comprimidos, siendo el polvo común por su facilidad de uso.

Mi forma “práctica” de aplicarlo (siempre como orientación general, no receta médica):

  • Empieza por lo mínimo efectivo para tu objetivo (por ejemplo, si es sueño, no arrancaría con dosis altas de golpe).
  • Tómala cerca de la hora de dormir si tu objetivo es descanso (la CUN lo plantea así).
  • Si te sienta regular al estómago, prueba a tomarla con algo de comida en vez de a pelo (y reduce dosis).

Importante si eres menor de 18, estás embarazada o tomas medicación: antes de suplementarte, lo sensato es consultarlo con un profesional. Muchas fuentes generales recomiendan precaución especial en niños/adolescentes y embarazo.


Alimentos con glicina: dónde está y cómo subirla sin suplementos

La glicina está en alimentos ricos en proteínas, y especialmente se asocia a fuentes “colágenas” (gelatina, caldo de huesos, tejidos conectivos), además de carnes, pescados, etc.

Aquí va una forma realista de pensarlo:

  • Si comes proteína de forma regular, ya estás metiendo glicina, pero quizá no en cantidades “altas” como las que se usan en protocolos de sueño o soporte articular.
  • Si tu idea es “tirar de comida”, lo más típico es usar gelatina sin sabor o caldo de huesos bien hecho (de cocción larga), porque ahí es donde la gente busca ese extra colágeno/glicina.

Y un aviso que parece obvio pero evita líos: los vasitos de gelatina azucarada del súper no son lo mismo que gelatina sin sabor o caldo de huesos. Si tú vas por la parte “funcional”, mira el ingrediente real.

Si no quieres suplementar, puedes subir el aporte sin estar pendiente de polvos, lo más fácil es tener un “básico” repetible: gelatina sin sabor o caldo como base, y listo. No necesitas convertir tu vida en un laboratorio.


Seguridad y efectos secundarios: lo típico y lo que NO haría

En adultos sanos, suele considerarse un suplemento con un perfil de seguridad razonable en dosis habituales, pero no es “barra libre”.

Efectos secundarios más comunes: molestias digestivas (náuseas, malestar, diarrea), sobre todo si te pasas o si la tomas en ayunas.

Lo que yo no haría: irme a “megadosis” por mi cuenta. Revisiones científicas señalan que dosis muy altas (en el rango de >500 mg/kg de peso corporal) pueden asociarse a riesgos de toxicidad en determinados contextos, y que aún faltan ensayos sólidos para fijar recomendaciones universales para todo el mundo.

Precauciones sensatas:

  • Si tienes enfermedad renal/hepática, si estás embarazada, si eres adolescente y quieres suplementarte, o si tomas medicación, mejor consulta.
  • Si tu objetivo es dormir mejor, recuerda que el suplemento es un “extra”: rutina de sueño, luz, horarios y estrés siguen mandando.

FAQs sobre glicina

¿La glicina es esencial o no?

Se considera no esencial porque el cuerpo puede sintetizarla, pero aun así puede ser interesante optimizar su ingesta según contexto/objetivo.

¿Glicina o colágeno para piel/articulaciones?

No son “enemigos”. La CUN incluso menciona dosis de glicina para soporte articular en combinación con colágeno.

¿Cuánto tarda en notarse para dormir?

Depende mucho. Hay gente que nota cambios rápido y gente que no. Lo razonable es evaluar sensaciones de conciliación, despertares y fatiga diurna sin cambiar 20 cosas a la vez.

¿Se puede tomar todos los días?

Hay protocolos diarios (por ejemplo, 3–5 g/día para antioxidante o sueño) descritos como orientación general, pero si lo vas a usar a largo plazo, yo lo haría con enfoque conservador y, si puedes, con supervisión.

¿La glicina da sueño durante el día?

No debería “tumbarte”, pero si notas somnolencia diurna, reduce dosis o mueve la toma más cerca de la noche.

¿Qué forma es mejor: polvo o cápsulas?

El polvo suele ser práctico para ajustar dosis, pero las cápsulas son más cómodas si odias el sabor/ textura. La CUN menciona ambas opciones.


Conclusión

Si te tuviera que resumir la glicina en una línea: es pequeña, versátil y sorprendentemente relevante para cosas tan distintas como colágeno, antioxidantes y descanso.
La clave está en no tratarla como “polvo mágico”: úsala con un objetivo claro (sueño, soporte articular, antioxidante), con dosis sensatas y con expectativas realistas.

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